Coro Lario - un espacio para intercambiar opiniones acerca de la música coral en Argentina

El weblog de Johann Tenorio, Buenos Aires, Argentina
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lunes, julio 02, 2007

El cierre de la gira (por ahora)

Claro, es que después de este concierto, dan ganas de no cantar más y quedarse con el recuerdo de algo tan lindo como lo vivido ayer nomás en la Catedral de San Martín, gracias a la amabilísima invitación de nuestro amigo Oscar Mesías.

No sé qué le puedo contar, porque la verdad es que son esas cosas que trascienden el hecho musical y llenan el alma de gratitud de haber estado ahí, por lo bien que nos han tratado.
Creo que eso debe haber influído y mucho en nuestra performance, porque en mí queda la sensación, como miembro del Grupete Vocal Nueva Morada, de haber brindado nuestro mejor concierto hasta la fecha. Obviamente, no puedo ser ni remotamente objetivo, pero aún siendo conciente de haber pifiado feo en algún momento, igual siento como que dejamos todo de nosotros en ese cálido escenario. Y hasta aquí llega lo que puedo decir de nuestra actuación, porque cualquier otra cosa que diga estaría viciada por mis propias sensaciones del momento.

Pero si recién mencionaba "ese cálido escenario", es porque a pesar de la fría noche, el Coro de Cámara Molto Allegro nos dejó el altar calentito luego de su actuación.

Cuando pasé el aviso de este encuentro, tiré como al pasar que "el Molto Allegro suena cada vez mejor", y no sé si alguna vez fui tan certero como con esa breve definición. El CCMA realmente me ha demostrado un progreso evidente en cada actuación suya que me tocó presenciar, y esta vez no fue la excepción.

El repertorio es simplemente una excusa, por lo que sólo lo mencionaré: "Chant des oiseaux" (Jannequin), "Weep o mine eyes" (Bennet), "Las siete palabras de Cristo en la Cruz" (C. Franck), "Cum Sancto Spiritu" (Vivaldi), "Hallelujah!" (Haendel). Todas las obras en su punto exacto de cocción, tal vez con una mínima mácula (con la que este año vengo muy quisquilloso), que fue la dicción de los solistas, a los que por momentos, y aún tomando en cuenta que cantaban en latín, no se les entendía gran cosa. Digo la única mácula, porque en afinación, volumen y expresividad, no había nada, pero nada en serio, que reprocharles.

A continuación les dejo un pequeño video de muestra, tomado con mi palm (por lo que no esperen alta definición ni sonido dolby surround 7.1), y esperando que no se generen grandes polémicas por esta causa como sucedió en otros medios de difusión corales con motivo de ciertas grabaciones "clandestinas" de conciertos. Ni siquiera pedí permiso, así que me atengo a los palazos que me quieran asestar.
Basta de cháchara, ahí va el "Cum Sancto Spiritu" según el Molto Allegro:


Les debo las fotos, en cualquier momento edito y las subo.
EDICION: la verdad es que ando medio vago (lo cual debe ser un progreso, antes era vago full-time), por lo cual me aprovecho que Oscar ya publicó su propio comentario acerca del encuentro, en el blog del Molto Allegro. Y como está lleno de fotos, en lugar de subir las mías (que no están ni remotamente tan lindas como las de él), acá les dejo un enlace a la crónica del concierto según Oscar Mesías. Hay algunos comentarios de Sin Vergüenza Ajena y míos, también.

Nos vemos en el próximo post,

Johann

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lunes, junio 18, 2007

La era de hielo III (cierren el freezer)

Es terrible, viejo, así no se puede. Mi último concierto del año pasado fue con AlmaVoce, a mediados de diciembre, con una sensación térmica de 43º. Mi primer concierto de este año fue el sábado pasado, allá en los confines de la Capital Federal, donde el viento polar no encontraba obstáculo alguno para llevar sus árticas temperaturas por doquier, y de más está decir que las puertas y ventanas de la iglesia "Cristo Obrero" le oponían una resistencia simbólica. Ni siquiera la profusión de estufas del recinto (todas ellas al máximo) podían evitar que la columna de mercurio se mantenga estable alrededor del 0º. Y todavía no empezó el invierno, joder.
Tal era el medio ambiente en el cual se produjo el esperado debut del Grupete Vocal Nueva Morada, el cual anuncié con bombos y platillos en el post anterior.

Por suerte, no estuvimos solos en la heroica tarea de combatir con nuestra música el frío imperante, ya que el encuentro se produjo en el marco del ciclo "Buenos Aires Canta", coordinado entre otros por Hugo Castro. Una iniciativa encomiable que se merece el mayor de los éxitos, y que en esta oportunidad nos reunió con su Vocal Yupaz, con La Bestia Coral de Juan Martín Picarel y con el Coro de Cámara del Instituto French de Marcelo Valva.

El otro "enemigo" con el que tuvimos que lidiar fue la acústica hiper-reverberante del templo, y en ese sentido, el que llevó las de perder fue el Vocal Yupaz, que abrió el encuentro con su versión de "El témpano" de Adrián Abonizio (muy alegórica, por cierto). Y digo que llevó las de perder porque, de los 4 grupos programados, era el que presentaba una propuesta más rítmica, con percusión y guitarra casi permanentes, y al ser un grupo numeroso, era aún más difícil apreciar los arreglos y las letras que interpretaban. Así y todo, Yupaz es un grupo bastante homogéneo y muy experimentado, con lo cual salieron más que airosos del compromiso, en parte gracias a la destacada actuación de sus solistas.
Eso sí, maestro Castro, lo tengo que decir: a mi entender "Ji-ji-ji", de los Redonditos de Ricota, no es una canción como para hacer con un coro. Será que soy demasiado fanático de los Redondos, y más aún de aquella etapa ricotera, pero creo que hay temas más "corales" del Indio y Skay. Podría ser "Esa estrella era mi lujo", o algo por el estilo.
Las demás canciones me gustaron mucho, y me quedé con ganas de escuchar "A redoblar", una de las obras que más disfruto del repertorio del Vocal Yupaz.

"La Bestia Coral", que actuó después que nosotros, defraudó todas las expectativas que había... en cuanto a su nombre. En efecto, demostraron una enorme sutileza, expresividad y muy buen gusto en sus interpretaciones de "It's only a paper moon", "Blackbird" y "Moondance", en arreglos del propio Picarel con fuertes tendencias jazzísticas y toques de barbershop (ya me lo veo al Cello parando la oreja al leer esta palabrita), pasando luego por una muy sólida versión de "This marriage" de Eric Whitacre, y cerrando con un tema folklórico, "Villa de Villarés", con arreglo del Grupo Vocal Argentino, que me encantó por lo prolija y bien cantada.
Dicen que era el debut de la Bestia Coral... pues bien, teniendo en cuenta eso, y la juventud de su director y sus integrantes, la proyección que le veo a este grupo es escalofriante. Sigan así.

El Coro de Cámara del Instituto French de Ramos Mejía (a lo mejor Coni los conoce) es un coro de cámara con todas las de la ley. O casi, porque escaparon un poco a la media con algunas obras del repertorio popular, pero siempre dejando bien en claro su estilo "camarístico". Incluso, hasta se animaron a reinventar "la canción más amada y más odiada del repertorio coral argentino" (según las acertadas palabras de Marcelo Valva), el arreglo de Liliana Cangiano del "Te quiero" de Benedetti y Favero, en una versión muy hermosa... y por supuesto, bien de cámara.
Lo que más disfruté de la actuación del CCIF fue la obra con la que abrieron su actuación, el "Ave María" de Franz Biebl, que creo que es lo que más se adecúa a su estilo. Las obras populares (la ya mencionada "Te quiero", "El viejo tonelero" con arreglo de Ricardo Mansilla, y "La bicicleta blanca" con arreglo del propio Valva), si bien sonaron maravillosamente bien en afinación, empaste y (a su manera) en expresividad, adolecieron de un problema crucial en este género, que es la poca claridad en las letras, algo que se notó mucho en la obra de Piazzolla y Ferrer. Ojo, también hay que reconocer que, en esa acústica, era imposible entender siquiera a un locutor del ISER recitando el "Arroz con leche", pero un poquito de trabajo en la dicción le aportaría mucho a este grupo. Por lo demás, no hay nada que reprochar, y la verdad es que me quedé con ganas de escuchar algo más del CCIF. No va a faltar oportunidad, espero.

Y en cuanto a nosotros, qué les puedo decir... no paré de disfrutar un instante mientras cantábamos. Creo que estuvimos bastante bien, o al menos esa fue la impresión que obtuvimos de los comentarios posteriores.
Pero bueno, gracias a las nuevas tecnologías y, por sobre todo, al hercúleo trabajo de mi compañero de cuerda Sin Vergüenza Ajena (ya lo felicité por teléfono, pero hago propicia la ocasión para repetirlo en público, porque se mandó un laburo fenomenal), les dejo aquí la oportunidad de poder juzgar por ustedes mismos.
Señoras y señores, con ustedes... el Grupete Vocal Nueva Morada interpretando "Corazón Coraza", de Mario Benedetti y Beatriz Corona:


Qué grande el YouTube, ¿no? Espero que lo disfruten. Es más, creo que ahí mismo pueden dejar sus comentarios, y si no, también pueden hacerlo acá.

Nuestro próximo concierto será... jeje, lean el próximo post, que será publicado en breve.
Aguanten un poquito, che,

Johann

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martes, diciembre 05, 2006

Primero lo segundo

Portada del bello programa de mano que recibimos en la entrada
Durante este fin de semana de festejos tuve la oportunidad de presenciar y/o participar en dos encuentros corales, uno el viernes y otro el sábado, y por una cuestión de que uno también tiene derecho a pasar un rato agradable con amigos y familiares, me perdí algunos otros.
Todos ellos eran de alguna manera importantes, pero, tal vez por una mera cuestión de impacto emocional, prefiero dedicarme a comentar en primer término el que cronológicamente vino segundo, o sea, el Concierto Homenaje a Fernando Moruja que se realizó el sábado en el Colegio Nacional de Buenos Aires.

En realidad no hay posibilidad de realizar una crónica como las que suelo escribir, desarrollando los aspectos técnicos de la actuación de los coros participantes. En primer lugar porque tanto el Vocal Meridión como el Grupo Vocal de Difusión (dirigidos por Ana Laura Sluvis y Mariano Moruja respectivamente) tuvieron una actuación muy correcta y prolija.
Pero el motivo principal radica en la esencia misma de la convocatoria. No se trataba del lucimiento de cada coro, ni de sus integrantes, ni de sus directores, sino de rendir homenaje a quien se transformó, en apenas 44 años y unos días, en una de las personalidades que más hizo por nuestra música coral. Fefe
Formó parte de varios coros, dirigió otros tantos, fue docente y compañero de sus dirigidos, hizo arreglos vocales, compuso obras maravillosas, y encima le quedó tiempo para ser uno de los gestores de la idea que luego se transformaría en ADICORA.

Fue, de todos modos, una linda oportunidad para escuchar las hermosas obras de Fefe. Algunas bastante conocidas, como "Miedo", "Canción 31" (musicalizaciones de poesías de Gabriela Mistral y Rafael Alberti, respectivamente), varias de las "V Obras Sacras" y alguna más. Otras no tanto, y de hecho fue un placer entrar en conocimiento de maravillas como sus dos misas (la "Breve" y la "Seconda"), las extrañas "Tres canciones humorísticas sobre poesías de Quevedo" o "Los ángeles bailan sobre la hierba", con texto de Juan L. Ortiz.

Click para ver el slide de fotosY por sobre todas las cosas, fue un evento de altísima emotividad. Hubo, por supuesto, muchos pares de ojos enrojecidos, tanto entre los asistentes como entre los cantantes. Hubo tiempo para hacer un repaso más o menos teórico sobre las obras de Fefe, mediante la lectura de un texto de Claudio Alsuyet, quien no pudo asistir al homenaje. Hubo también algunas risas, humedecidas por las lágrimas, cuando un ex-integrante del Coral de la Rábida y el Vocal Meridión (pido mil disculpas, pero no tomé nota de su nombre) tomó el micrófono para deleitarnos con un texto de su autoría, recordando algunas anécdotas vividas al lado de Fefe.
Por eso, ese gesto de Mariano Moruja, alzando al cielo las partituras de Fefe al final del concierto, provocó un aplauso interminable que fue una memorable despedida a quien muchos, de una manera u otra, seguimos extrañando.

Espero no haber abundado en golpes bajos, porque la verdad es que, si bien la ocasión se prestaba para ello, no los hubo en este homenaje.
Perdón si suena a abuso de confianza... chau, Fefe,

Johann

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miércoles, noviembre 29, 2006

Crónicas pinamarcianas (parte III)

Está bien, prometo que esto es lo último que escribo acerca de "Coros en el Bosque", al menos por este año.
Pasa que quería hacer una breve comparación acerca de el encuentro del año pasado y el de este año.

No sé si se acuerdan, pero el año pasado los organizadores nos hicieron una pequeña encuesta acerca de lo que nos había parecido el encuentro, con tres preguntitas muy simples:
1) ¿Qué fue lo que más te gustó?
2) ¿Qué fue lo que menos te gustó?
3) ¿Qué cambiarías?
Si bien este año no hubo encuesta, quería hacer un balance aclarando qué cosas mejoraron, qué cosas empeoraron y cuáles mantuvieron el nivel.
Éstas serían mis conclusiones:

1)
Tercer premio: el esfuerzo que demostraron TODOS los coros, que acudieron a los talleres con las obras bastante bien aprendidas, para mi sorpresa.
Empeoró y mucho, lamentablemente. Muy pocos coros se pusieron las pilas en este aspecto, y algunos directamente ni participaron. De todos modos, como ya comenté, la tarea del M° Andrenacci sigue siendo algo digno de disfrutar personalmente.

Segundo premio: la organización en general, por parte de Diego García Picasso y Martín Lettieri. Al menos no hubo quejas serias en dos puntos álgidos como suelen ser alojamiento y comidas. Y eso no es poco decir. Felicitaciones.
Se mantuvo. El esfuerzo realizado por la organización sigue siendo digno de destacar en estos tiempos de poco compromiso.

Primer premio: compartido entre el taller con el Mº Néstor Andrenacci y el concierto del Coro de la Universidad Católica de Brasilia.
Empeoró un poco. Ya mencioné lo del taller, y si bien este año no estuvieron los chicos de Brasilia, bien podrían ser reemplazados en ese lugar por Societatis In Musica, de Rosario, que a mi entender fue lo mejor del encuentro.

2)
Tercer premio: la poca predisposición de los coros a relacionarse entre sí, algo que recién se revirtió en parte... durante el último concierto. Una pena.
Mejoró un poco. Pero no mucho, eh. Hubo más onda entre coros, pero tampoco fue para desmayarse. Ojalá que la cosa sea aún mejor el año que viene, para que el encuentro se transforme en una verdadera fiesta coral.

Segundo premio: el servicio brindado por el personal de los lugares destinados para nuestras comidas. Realmente demostraron verse desbordados por la situación y no pusieron (salvo honrosas excepciones) mucho empeño en estar a la altura de la misma.
Mejoró un poco. Los mozos y mozas, en general, tenían un poquito más de buena onda, pero hubo algunas actitudes algo agretas.

Primer premio (entiéndase que es una escala negativa): la impuntualidad en la hora de inicio de los conciertos y los interminables monólogos de algunos directores entre obra y obra.
Mejoró un poco, también. Si bien la impuntualidad se mantuvo, al menos los directores, esta vez, estuvieron muy medidos en sus alocuciones.

3) Sólo cambiaría el lugar donde se realizan los conciertos, que si bien es muy bello y tiene una hermosa acústica, demostró ser muy chico para tamaña cantidad de gente.
Sigo pensando lo mismo, aunque este año, seguramente porque la concurrencia fue algo menor, el templo no se pareció tanto a un subterráneo porteño en las horas pico.

En síntesis, me queda la sensación de que la cosa este año fue como más equilibrada. Lo que era excelente bajó un poco de nivel, y lo que era medio feíto experimentó algunas mejorías. Y si tuviera que dar un primer premio entre las cosas que me gustaron, en esta ocasión mencionaría sin dudar el nivel en general de los coros participantes, que superaron con creces mis expectativas.

En el próximo post, volveremos a la actualidad coral, ya que se viene un fin de semana con algunos eventos que vale la pena destacar, si es que no se destacan por sí mismos.
Mañana les cuento,

Johann

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domingo, noviembre 26, 2006

Crónicas pinamarcianas (parte II)

Retomando el hilo de la primera parte de estas crónicas, les cuento brevemente algunas particularidades de los coros que más me gustaron de "Coros en el Bosque 2006".

Concierto 1
Click acá para ver el slide del primer concierto1- Coro del Club Náutico de San Isidro: la primera sorpresa del evento. Cuando uno se apresta a presenciar un concierto de un coro de estas caracterísiticas, siempre arranca con el prejuicio de que "debe ser un coro de conchetos, de esos que tiene el director para hacerse un billete". Bueno, en este caso tal vez lo sea (sus integrantes no son precisamente indigentes), pero no se puede discutir que además suenan muy bien y con mucha onda. Un dignísimo trabajo del Mº Gustavo Felice y los integrantes del CCNSI, a quienes recomendaré sin dudar en caso de enterarme de que actúan otra vez. Avisen.

2- Coro "Julio Aznares Jáuregui" del Colegio de Escribanos: otra sorpresa y otro prejuicio vencido. Ya había escuchado al CJAACE en un par de oportunidades y no me habían gustado para nada, pero esta vez tuvieron un rendimiento bastante más que aceptable. Se ve que la Mª Silvia Pérez Monsalve y sus dirigidos se prepararon a conciencia para este evento, y los resultados quedaron a la vista y al oído. Sigan así.

3- Societatis in Musica: la tercera sorpresa del día, y tal vez la más fuerte de todo "Coros en el Bosque 2006". Los rosarinos, dirigidos por el joven Mº Horacio Castillo, fueron sin duda la revelación del encuentro, y demostraron que no hace falta pedir palmas ni andar a los gritos para cautivar a la audiencia. De hecho, su repertorio era de lo más académico de la programación pinamarense: Diffusa est Gratia (William Byrd), Ave María (Frederick Delius), Ave María (Josef Rheinberger) y Quatrains Valaisans (ciclo de 5 canciones breves de Darius Milhaud sobre poesías de Rilke), conformaron un programa netamente académico pero que mantuvo a la nutrida concurrencia en vilo durante toda su actuación, en base a un trabajo impecable de las voces de sus 8 integrantes, especialmente de sus sopranos. Como suele decirse, si las sopranos suenan bien, el coro suena bien, y SIM pareció hacer lo posible para demostrar más allá de toda duda razonable esta premisa.
Para finalizar su brillante performance, interpretaron "Tres cantos nativos dos Indios Kraos" de Marcos Leite, en lo que tal vez fue el momento de más alta musicalidad del encuentro. Imitación de ruidos selváticos, voces nasalizadas al máximo, y todo eso sin dejar de lado una técnica que envidiaría un coro europeo. Im-pre-sio-nan-te. Los quiero volver a escuchar ya.

Concierto 2
Click acá para ver el slide del segundo concierto1- Grupo Vocal Schöne Musik: posiblemente no haya sido una de las actuaciones más destacadas del Schöne, un grupo vocal que tengo entendido que se junta exclusivamente para actuar en "Coros en el Bosque" bajo la dirección del Mº Diego García Picasso, y que cuenta además con las voces de Martín Lettieri (junto con Diego GP, son los organizadores principales de este descomunal encuentro) y varios chicos que, durante las tres jornadas, hicieron lo posible para que no nos falte nada a los coreutas y directores que formamos parte de esta edición del encuentro, incluyendo a Darío Gómez, quien tuvo a su cargo la grabación y edición del mismo. Teniendo en cuenta eso, ¿a alguien se le ocurriría exigirles, después de semejante laburo, que además suenen como los dioses todos los años? A mí no. Ya los escuché el año pasado y sé que son buenos. Los quiero escuchar acá en Buenos Aires, y obviamente recomendarlos.
Ojo, todo esto no quiere decir que su actuación haya sido mala, eh. Nada que ver. Estuvieron muy bien, sólo que yo sé que pueden rendir más, y si así no pasó esta vez, seguramente habrá sido por estar agotados en medio de tanto esfuerzo. Así y todo, se las arreglaron para deleitarnos con "The Green Broom", última del ciclo de las cinco "Canciones Florales" de Benjamin Britten, que incluyó hasta un relato (supongo que era la traducción del texto de la obra) narrado por los mismos integrantes del grupo con mucha gracia.
Dale, hagan algo por acá e inviten, así el público porteño tiene la oportunidad de comprender a qué me refiero.

2- Grupo Vocal AlmaVoce: obviamente, no voy a emitir juicios acerca de cómo sonamos, pero lo que sí puedo decir es que nos quedamos sumamente satisfechos por partida triple: por la sensación de haber dejado todo en el escenario, por las felicitaciones recibidas de parte de mucha gente, y por lo que pudimos escuchar al día siguiente en el CD, y que aún hoy, una semana después, sigo disfrutando aquí en mi casa.

3- Orfeón Caribeño "Randy Juarbe": varios de los asistentes al concierto de este coro portorriqueño me dijeron que no les había gustado para nada su actuación. Bueno, es comprensible: el Orfeón tiene un estilo algo bestial para el gusto de la mayoría. Imagínense, un coro de hombres cantando a todo vapor suele ser bastante estridente. Pero tengo que destacar un detalle: fue la primera vez que un coro me hizo emocionar cantando una versión (cuyo arreglo fue descaradamente copiado del de Liliana Cangiano) del "Te quiero" de Benedetti-Favero. Otro buen momento musical fue el "Nessun Dorma", de la ópera "Turandot". Oh casualidad, en ambos la voz solista correspondió a un tenor invitado cuyo nombre no recuerdo, y que poseía la voz más impresionante que haya tenido la oportunidad de escuchar en vivo.
Ah, y obviamente, también se mostraron muy desenvueltos a la hora de interpretar música caribeña, como en "La Bikina" y, especialmente, "El Cumbanchero", con la que cerraron su atuación.

Concierto 4
(bueno, sepan disculpar, me perdí el Concierto 3 porque la playa estaba demasiado tentadora)
Click acá para ver el slide del tercer concierto, y algunos bonus1- Grupo Vocal Tahiel: la verdad es que este grupo, formado casi en su totalidad por gente de Pinamar, tiene un repertorio envidiable, y lo interpretan con bastante soltura y sin demasiados detalles técnicos para reprochar. Este año presentaron un programa conformado íntegramente por canciones de rock nacional, y fue un más que merecido tributo a figuras como Charly García, Spinetta y Fito Páez, muchas veces olvidados por la mayoría de los coros argentinos. La mayoría de los arreglos eran de su director, el Mº Javier Damesón, y también hubo un par del "Chino" Correa, unidos ambos por una estrecha relación profesional, ya que Javier es preparador vocal nada menos que del Grupo Vocal Sonamos, dirigido por el maestro platense (y olavarriense por adopción).

Luego de eso, se presentó el Coro de la Municipalidad de Vicente López, que, sepan disculpar, me aburrió a morir, y llegó el momento de que se presentara la masa coral dirigida por el Mº Néstor Andrenacci. Como era previsible luego de lo que he comentado en la primera parte de estas crónicas, el resultado musical fue bastante más pobre que el del año pasado, y en lo emocional fue prácticamente un trámite. Los objetivos del taller, a mi entender, no se lograron en su totalidad: si bien las notas salieron, quedó para otra oportunidad la musicalidad.

Falta la tercera parte, que estará dedicada a algunas conclusiones finales.
Será hasta entonces,

Johann

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jueves, noviembre 23, 2006

Crónicas pinamarcianas (parte I)

¡Salú la barra! ¡Feliz día de la música para todos (aunque suene un poco atrasado, aclaro que comencé a escribir este post ayer al mediodía)!

Les cuento que llegué de Pinamar hace ya un par de días (el lunes a la tarde, para ser más preciso), pero entre descansar del agotador viaje de regreso, responder algunos de los 1.000 mails que se habían apilado en mis casillas, bajar las fotos que saqué allá y armar los álbumes que verán a continuación, recién ahora tengo un minuto para poder sentarme a redactar el post correspondiente a mis experiencias en el V Encuentro "Coros en el Bosque". Que fueron por demás satisfactorias, por suerte.

Obviamente, lo primero que me puse a hacer fue a leer los posts que escribí el año pasado al regresar del encuentro, para ver en qué habían cambiado las cosas (organización, taller, coros participantes) y mi propio enfoque sobre las mismas. Y por lo que veo, hay varias diferencias.

Esta es sólo una de las fotos que saqué. En futuros posts podrán ver el resto.Por ejemplo, "Coros en el Bosque 2005" sobresalió, al menos según mi opinión, por el Taller de Néstor Andrenacci, en cual se estudiaron obras muy bonitas, los coros llevaban el material bien aprendido, y por ende los resultados fueron musical y emocionalmente maravillosos.
Este año, el Taller experimentó una merma sensible en ambos aspectos. Por empezar, las obras no eran tan interesantes como en el 2005: "Dämmernd liegt der Sommerabend", de Fanny Hensel, no me pareció de lo más inspirado de esta autora; "Vasija de Barro", con arreglo de Javier Zentner, era armónicamente muy atractiva pero las líneas melódicas, especialmente la del tenor, eran aburridísimas; y "Chacarera Santiagueña", con arreglo de Roberto Goldar, me pareció una chacarera como cualquier otra.
Pero lo peor es que este año los coros no le dieron ni cinco de bolilla al material (hay que reconocer que algunos lo recibieron muy sobre el pucho), con lo cual se perdía mucho tiempo pasando partes en lugar de poner el énfasis en lo interpretativo, que sin dudas debería haber sido el punto fuerte del taller. Es más, muchos coreutas que participaron en el encuentro (recuerdo especialmente a varios integrantes del Coro Municipal de Vicente López), directamente se borraron a la hora del Taller. Qué quieren que les diga, me pareció una actitud deplorable.
De más está decir que, a pesar de todo, la labor del Mº Andrenacci fue de la calidad a la que nos tiene acostumbrados, más allá de que por momentos se lo notó algo alicaído por la pobre respuesta de la masa coral.

Afortunadamente, no todo fue tan bajoneante. Hubo algunos aspectos positivos en "Coros en el Bosque 2006", y el primero que se me viene a la mente es que hubo una mejoría notoria en el nivel general de los coros participantes. No pude ver a todos, pero hubo algunas participaciones dignas de mencionar, y lo haré en el próximo post, ya que fueron varias y no quiero demorar más la publicación de esta crónica.

Otra cosa que noté fue que en esta oportunidad los participantes se mostraron algo más proclives a relacionarse "inter-coralmente" que en la anterior. Particularmente, tuve la oportunidad de charlar largo y tendido con integrantes del Societatis in Música de Rosario, del Grupo Vocal Tahiel, del Orfeón Caribeño Randy Juarbe y otros coros acerca de los temas más diversos, lo cual me alegró sobremanera. Me hubiera gustado relacionarme también un poco más con algunas niñas, creo que del Coro del Florida Day School, que me observaban como al viejo verde en el cual lentamente me voy transformando. Tanto no se puede, qué va 'cer.

Pero el detalle que más me impactó fue que este año, los organizadores pusieron a disposición de los coros un más que eficiente servicio de grabación de los conciertos. Si bien ya hace unos años que "Coros en el Bosque" se viene grabando, los resultados recién podían obtenerse al año siguiente, que era cuando se ponían en venta los CDs recopilatorios del encuentro del año anterior. Y siendo recopilatorios, sólo podían encontrarse un par de canciones de cada coro.
Por el contrario, en esta oportunidad la organización optó por ser mucho más expeditiva. Los CDs con los conciertos completos podían adquirirse al día siguiente, al módico precio de $ 10.-, con un presentación muy refinada (calculo que ya tendrían los CDs estampados y las cubiertas listas con anterioridad) y una altísima calidad de grabación, con lo cual el que quería podía llevarse a su casa un excelente registro de lo que fue su actuación. Una verdadera pegada. Yo me compré tres (los conciertos 1, 2 y 4), y estoy arrepentido de no haberme comprado el restante.

Mañana, o en algún momento (quién sabe) les hago una breve reseña de los coros que escuché.
Será hasta entonces,

Johann

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martes, octubre 31, 2006

Por la fuerza, no...

Es todo un tema el de hacer un comentario sobre un concierto de alguien a quien uno le tiene mucho cariño, y más si dicho concierto le provoca sensaciones tan contrapuestas a uno. Por un lado, hay que despojarse de todo vestigio humano para evitar caer en condescendencias causadas por los propios sentimientos, y por otro lado hay que tener en cuenta algunos factores como por ejemplo la simple "cuestión de gustos", amén de las limitaciones que son comunes a todos los descendientes del Homo Sapiens.

Concretamente, el domingo pasado estuve en el concierto que el Coro Juvenil Resonancia de Ramos Mejía, donde como todos saben canta la Tía Conis, realizó en la Parroquia San Luis Gonzaga del barrio de Villa del Parque (y no Devoto, como yo suponía). Y mi conciencia de cronista coral me obliga a informar a mis lectores las impresiones que de allí me traje.

Hagan click sobre la foto para ver el slide de ResonanciaPara empezar, hay que decir que Resonancia suena cada vez mejor, y eso es indiscutible. Habrá quien puede opinar "y bueno, pero le meten micrófonos y parlantes por todos lados, así cualquiera", a lo que se puede responder que esa es un arma de doble filo, como claramente se demostró en este concierto, ya que el resultado sonoro se vio muy perjudicado por la misma acústica del templo, que ocasionaba por momentos un verdadero batifondo en el cual lamentablemente no se entendía qué diablos era lo que el coro estaba cantando. Para la próxima vez, sugiero una prueba de sonido que tenga un poco más en cuenta el recinto, antes de desplegar tanta artillería electroacústica.
Pero estaba diciendo que Resonancia estaba sonando muy bien, más allá de ese factor, así que vamos a explicar el porqué.

Si uno se pone a "medir" cuestiones de fría técnica, creo haber dicho ya que este coro no tiene deficiencias notorias. No se escuchan desafinaciones (el teclado de acompañamiento seguramente ayuda, pero hay quienes desafinan igual cantando al lado de un órgano de tubos a todo vapor); los arreglos son imaginativos y audaces, tanto por su estructura armónica como por la valentía con que llevan los registros vocales hasta el límite, con resultados más que decentes; los solistas no sólo cantan bien, sino que "actúan" las obras con mucho ardor; el repertorio es más que atractivo; el estilo que desarrolla el coro es decididamente propio y difícilmente encuentren otro que haga cosas parecidas, por más que escuché o leí algún comentario (con el que disiento) que decía "se parecen al Kennedy". Creo que Resonancia no transita esos caminos artísticos, y en otro momento aclararé las diferencias que encuentro.

Ahora bien, al principio del post también mencioné "sensaciones contrapuestas". Y aquí está un poco el meollo de la cuestión, siempre dejando bien en claro que lo que sigue es un desarrollo netamente subjetivo, que tiene que ver exclusivamente con mis preferencias musicales, y que de ninguna manera pretende ser un juicio de valor.
Cada vez que voy a ver a Resonancia, me queda como una impresión de que el coro pretende "avasallarme" con su propuesta. Algo así como que tratan de vencer mis reparos estilísticos por la fuerza.
Me explico: Resonancia, fiel a su estilo de "comedia musical", apunta siempre a terminar bien allá arriba, con las sopranos un par de líneas por encima del pentagrama y tres o cuatro "efes" que dejan bien en claro cuál es el clima en que deben finalizar las obras. Uno se imagina, cerrando los ojos y escuchando esos finales de largos calderones, una escenografía bien de Broadway, con muchas lentejuelas, plumas y escaleras con luces. El problema es que uno prefiere otro tipo de inclinaciones en un coro.
Un buen ejemplo para redondear el concepto fue la actuación de los solistas. Mientras que la niña que interpretó "Volverán las oscuras golondrinas" nos sedujo a todos simplemente con la dulzura de su voz, el muchacho que ejecutó "Balada para un loco" le dedicó más energía a lo actoral que a lo musical. Y realmente, por momentos se parecía más a Alfredo Alcón que a un cantante de música ciudadana. Qué quieren que les diga, en mi barrio a eso le decimos "sobreactuar".

Para terminar con este largo comentario, quiero recalcar que todo lo antedicho es un simple fluir de mis impresiones personales, y que no pretenden adular ni desmerecer a un coro que, sin lugar a dudas, está haciendo las cosas más que bien. Que a mí me gusten más otro tipo de tendencias corales no tiene la menor relevancia, y la mejor prueba de ello era la ovación del público al finalizar cada tema.

Creo que está todo dicho, pero quisiera decir una cosita más. Sigo insistiendo en que Resonancia es un buen coro para ir a escuchar. Y es más, seguramente yo mismo volveré en algún momento a hacerlo, pese a que Coni jamás vino a ver un concierto de los míos. Je, sepan disculpar, pero ya que le di tantos palos a la pobre, esto último en comparación es un sutileza.
Aparte, ella lo sabe, es con onda. Y me había prometido que no se iba a enojar, así que... usted sabe, Tía, el hombre es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras. No me falle, eh.

Mañana posteo de nuevo, así que estén atentos,

Johann

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domingo, septiembre 24, 2006

Demasiadas notas

Los que hayan visto la película "Amadeus", o quienes hayan leído alguna biografía más o menos detallada de la vida de Mozart, recordarán aquella anécdota cuando, luego del estreno de "El rapto en el serrallo", el emperador José II le decía a Mozart que la obra era muy linda pero que tenía "demasiadas notas". Mozart, imperturbable, le respondía "Su majestad, ¿cuáles sacaría?". La respuesta de un genio.

Anoche estuve en el concierto del Coro de Cámara Adrogué en Santa Margarita María de Alacoque, una iglesia que me hizo sentir como en casa ya que es réplica fiel de la iglesia que está a la vuelta de mi domicilio, evidentemente construída por el mismo arquitecto.
El compromiso era, para mí, ineludible, ya que el Adrogué canta el Mº Marcelo "Cellux" Bruzzo, un amigo muy querido. Apareció impecablemente vestido de traje, al igual que sus compañeros y el director, el Mº Marcelo Ortiz Rocca, quien me sorprendió ya que ¡se afeitó la barba! Disculpen la herejía, pero era como verlo a Jesucristo sin barba.

Hagan click para ver más fotos del AdroguéY cuando comenzó el concierto, lo primero que pensé fue "uau, parece un CD". Realmente, el sonido del Adrogué sorprende por su limpieza y equilibrio, similares a los que se pueden escuchar en cualquier CD de música coral de cámara.

A medida que se desarrollaba el concierto pude descubrir otras virtudes del CCA. Por empezar, llamaba la atención la calidad de los matices: los pianos eran pianos, los pianissimos eran pianissimos, los mezzofortes eran mezzofortes y los fortissimos eran fortissimos. Y era absolutamente identificable cuál era cuál, casi como si uno estuviera leyendo la partitura al mismo tiempo que los cantantes.

El otro detalle destacable es que, siendo las obras extensas y complejas, creo poder afirmar que no calaron ni medio tono en todo el concierto. No se me dio por comprobarlo con el diapasón, pero estoy casi seguro que así fue.
Además, si bien cuando las voces iban al forte se notaba un leve desequilibrio en las sopranos, el CCA demostró una homogeneidad notable en todas las cuerdas, amén de una amplitud de registro envidiable.

Ustedes se preguntarán entonces a qué viene el título del post y la anécdota de Mozart y el emperador. Ocurre que esa anécdota se me vino a la mente apenas terminó el concierto.
Pero, ¿por qué?

Porque por momentos el concierto del CCA se me hizo inacabable. Ya la primera obra, el "Christus Factus Est" de Anton Bruckner, debe durar cerca de 10 minutos, y la segunda, el "Totus Tuus" de Henryk Mikolaj Górecki, otro tanto, hecho agravado por las aproximadamente 500 repeticiones de la frase "mater mundi salvatori", siempre con la misma melodía. De no ser por la belleza innegable de ambas obras, habría sido insoportable.

Y todavía faltaba bastante. Luego de las obras mencionadas vino una de las que más me gustó, el "O Magnum Mysterium" de Javi Busto, que demuestra que se puede componer con audacia sin dejar de lado la belleza.
Luego vino un ciclo de 4 canciones profanas de Edward Elgar, compositor que (sepan disculpar pero voy a cometer otra herejía) me aburre a morir, y otro de 3 canciones de Morten Johannes Lauridsen. Cerraron el concierto con la que, según mi criterio, fue la mejor pieza de todo el concierto: "Water Night" de Eric Whitacre, un "pibe" de apenas 36 años que nació y vive en Estados Unidos. Otro ejemplo de lo bella que puede ser la música contemporánea cuando el compositor no se dedica sólo a romper barreras estilísticas.

El problema, como ya he dicho, fue que ninguna de estas obras, ni siquiera las que formaban parte de algún ciclo, duraba menos de 3 minutos, llegando algunas a los 12 o 15 minutos. Teniendo en cuenta la cantidad de obras, ustedes podrán calcular la duración total del concierto, que anduvo cerca de la hora y 20 minutos.

Y todavía faltaba el bis, que por suerte se trató de una obrita corta y muy conocida: el "Locus Iste" de Bruckner. Dirigido por las expertas manos de ese monstruito llamado Juan Camilo Stafforini (si todavía no es un grande de la música coral, no le falta mucho), el CCA nos brindó la mejor versión del "Locus Iste" que este cronista haya tenido ocasión de disfrutar.

En síntesis, y para que la nota no termine resultando más larga que el concierto mismo, bien puedo afirmar que la del Coro de Cámara Adrogué debe haber sido una de las más brillantes actuaciones de un coro que he visto en lo que va del año. Eso sí, y reafirmando lo antedicho, me quedé con las ganas... de quedarme con las ganas, algo que a veces es bastante saludable. Dicen los chinos (o los árabes, no me acuerdo bien) que siempre es bueno levantarse de la mesa quedándose con hambre, y para redondear la metáfora, anoche, luego del concierto del Adrogué, salí pipón-pipón.

Amigo BruTzo, espero que no se me enoje. Como suelo decir, es sólo la humilde opinión de

Johann

PD: mañana les voy a presentar a alguien que les va a encantar.

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domingo, septiembre 17, 2006

Fiesta solidaria

Siempre salgo con los ojos cerrados, será de Dios...Qué se puede decir luego de algo como lo de anoche... tantas cosas...

¿Que si fue mucha gente? Sí, fue mucha gente. De hecho, bien podríamos hablar de "localidades agotadas".
Pero pasó mucho más que eso.

¿Que si se recaudó buena plata, teniendo en cuenta los objetivos que perseguía el festival? No estuve en la caja, pero por los comentarios que escuché, la gente del templo, estaban más que conformes a ese respecto.
Sin embargo, pasó mucho más que eso.

¿Que si fueron muchos "corolarios"? Y sí, había unos cuantos. Estaban las hermanitas Noris y Susy Lencio, estaba Sin Vergüenza Ajena y la Isla Ponemse, estaba Wolfgang Amadeo Carrizo, estaba este cronista y fundador del blog. Tal vez hasta hubo alguno de incógnito, tal vez hasta fue alguno de esos que entran a la página pero prefieren permanecer en el anonimato (y no los culpo).
No obstante, pasó mucho más que eso.

¿Que si hubo buena música? Sí, por supuesto. Modus Ponems nos deleitó a todos combinando las dosis justas de frescura y de oficio, de potencia y delicadeza, de seriedad y de alegría. Susana Gutiérrez (ex-AlmaVoce) y Martín Reynoso nos cautivaron con un repertorio picante y divertido, con ese saborcito de las voces nuestras. La Changa nos impactó con su despliegue instrumental y su folklore de proyección no exento de esa esencia autóctona que distingue a nuestra música.
De todos modos, pasó mucho más que eso.

¿Que si hubo buena onda entre los artistas? Sin duda, a pesar de que Susana y Martín sólo estuvieron un ratito, y La Changa (que llegó un instante antes de comenzar a actuar) hizo su ranchito aparte, puedo jurar por lo más sagrado que conozco que entre Modu Ponems y AlmaVoce hubo verdadero "amor a primera vista". Y teniendo en cuenta que entre ambos grupos suman mucha gente muy cara a mis afectos, yo me sentía en el umbral del Paraíso.
¿Eso fue todo? Para nada. Pasó mucho más que eso.

Creo que para definir en una palabra lo que sentí durante el Festival Solidario que realizamos anoche a beneficio del Templo "El Buen Pastor", hogar por adopción y por calidez de mi querido Grupo Vocal AlmaVoce, esa palabra debería ser MAGIA. Toda esa ansiedad previa para que todo salga perfecto, todos esos nervios porque este evento se organizó en menos de dos meses y sin otro recurso que los pulmones y el corazón de todos los participantes, todo ese frenesí por mostrar lo mejor de nuestros repertorios, se sublimó por obra de una alquimia misteriosa en MAGIA.

Una magia que produjo que dos grupos vocales, dejando de lado la supuesta "competencia" que suele haber entre la mayoría de ellos, se miraran como embobados mientras le tocaba actuar al otro, y que ambos se unieran con alegría para disfrutar del desenfado de Susana y Martín y el profesionalismo de La Changa. Y que el público que colmó el pequeño templo nos abrazara y abrasara con la calidez de sus aplausos, seguramente percibiendo los efectos de esa magia.

No sé qué fue lo que desencadenó esa magia. Humildemente hice mi aporte haciendo una apertura lo más espontánea y desacartonada posible para la entrada de mis queridos amigos de Modus Ponems. Pero puedo dar fe de que ya para ese entonces, había algo que flotaba en el aire.

En fin, qué más decir. Por esta vez, no me pidan que haga una crónica seria y técnica, ni que me ponga a hablar de empaste y afinación. Vamos a ser sinceros, a quién demonios le puede interesar. Les garantizo que a los que estuvimos allí, no nos importó en lo más mínimo ese tipo de detalles.
Lo que sí creo que nos quedó a todos es un deseo: que se repita. Y pronto.

Y que no se pierda la magia.

Johann

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